La Disciplina Positiva.

La Disciplina Positiva

¿Cómo aprenden los niños muy pequeños a controlarse, a ayudarse a si mismos, a llevarse bien con los demás y a seguir procesos escolares y familiares? Tal aprendizaje ocurre cuando los padres y maestros de los jóvenes desempeñan un papel activo en ponerles límites, animan el comportamiento deseado y toman decisiones para manejarlos.

El presente artículo sugiere métodos y lenguaje que pueden utilizarse para tratar con situaciones comunes que incluyen a los niños muy pequeños.

MÉTODOS DE DISCIPLINA QUE ANIMAN LA CONFIANZA EN SI MISMO

1) Demuestra que comprendes y aceptas la razón por la cual el niño hace lo que, a tu  parecer, está mal:

“Quieres jugar con el camioncito pero…”

“Quieres que me quede aquí contigo, pero…”

“Sé que estas triste de dejar ese juego aquí pero…..”

Esto deja saber al niño que reconoces sus deseos y validas sus emociones, También demuestra una relación honesta  y clara desde el principio lo que da seguridad al niño.

2) Di el “pero” para que ponga un sentido sobre lo que quiere el adulto:

“Quieres jugar con el camioncito, pero María lo está usando ahora mismo.”

“Quieres que me quede aquí contigo, pero ahora necesito (irme, ayudar a tu hermana, preparar la comida, etc.)

Con esto el niño se da cuenta de que los demás también tienen necesidades. Ensena LA PERSPECTIVA, o ver otros puntos de vista, y puede llevar al niño a desarrollar la habilidad de ponerse en el lugar de otras personas. También ganaras el respeto del niño,. Y esto hará que el niño se sienta seguro.

3) Ofrece una solución:

“Dejamos aquí el camión y mañana cuando te despiertas aquí estará “

Los bebes de un año empiezan a entender “espera un minutito” aunque no tienen noción del tiempo  saben esperar un lapso si nunca les hace esperar mucho. Los bebes de dos y de tres anos pueden aprender a comprender la frase “Ya te lo diré cuando te toque,” si nunca se les hace esperar mas de un par de minutos. Esto ayuda a los niños a aprender a posponer su gratificación, pero no estorba su comprensión de un corto tiempo.

4) Siempre, ayuda decir algo que demuestre su confianza en las habilidades de su niño y en su deseo de aprender:

“Cuando estés más grande, sé que lo lograrás  (lo que sea que se espere de el o ella).”

“La próxima vez puedes (vuelva a decir lo esperado de una manera positiva).” Esto afirma su confianza en el niño, y le deja saber que  asumes que tiene la capacidad de crecer y madurarse; le comunica también su creencia en su buena voluntad.

5) Puedes demostrar una manera mejor de hacer las cosas y ofrecerle otra opción:

“Nosotros no pegamos. Tócame la cara, suavemente.” (Acaríciale suavemente.)

“No tires el rompecabezas, Los rompecabezas no se tiran. Vamos a hacerlos juntos.”

Esto le pone límites firmes, pero ayuda al niño a comprender que eres sus compañeros y no enemigo.

6) Si se frustra  distráelo, muchas veces se les puede cambiar la situación a algo similar pero mas apropiado. Llévelo de la mano y dile:

“Esa es la comida del perro. Aquí esta la tuya.”

“!No! Rosa no puede morder a Ester. Puede morder la galleta o su pelota  de goma.”

“Juan necesita ese juguete. Tengo uno aquí para ti.”

Esto afirma el derecho del niño de escoger lo que va a hacer, y a la vez le enseña que los demás también tienen derechos.

7) Evita las acusaciones. Habla con palabras y tonos respetuosos. Esto le ayudara a mantener una buena imagen de si mismo y animara su tendencia de cooperar.

8) Ayúdales a expresar sus sentimientos, incluso el enojo. Ayúdales a pensar en las alternativas y en las soluciones a sus problemas. Los adultos deben de evitar de engancharse en el enojo de los niños:

“Estas enojado conmigo porque estas cansado. Es difícil que uno sea amable cuando le hace falta dormir. Creo que cuando te despiertes estarás de buen humor.”

“Te has enojado porque no te he dejado comer los dulces. Te dejare escoger entre un plátano y una manzana. ? Cuál te parece?”

Esto estimula las características que queremos ver en el desarrollo de nuestros hijos, tales como el conocimiento de sentimientos y de confianza razonable, y les ayudara a solucionar los problemas sin escenas desagradables.

9) Es importante dar instrucciones claras y sencillas en una voz amable y firme. Esto le asegurara que los niños no se confundan ni que se nieguen a obedecerle.

10) Recuerda que a  todos los niños les gusta  probar, tocar, oler, explorar, examinar, etc. A veces los pequeñitos no saben compartir muy bien; primero tienen que experimentar con ser posesivos antes de poder compartir. Necesitan afirmarse (“No,” “No puedo,” “No lo haré,” “Lo voy a hacer yo”). Necesitan separarse un poco de sus padres, es decir llegar a ser individuos. Un modo de hacerlo es decir que no y no hacer lo que se les pide; otro modo es hacer lo que no es aceptable.

Los límites les permiten aprender a organizarse a protegerse, a tener buenos hábitos que los ayuden a vivir mejor.

 

UN AMBIENTE POSITIVO ANIMA LA AUTODISCIPLINA

Crear un ambiente positivo para los pequeñitos incluye:

* pasar mucho tiempo libre con ellos;

* compartir actividades y juegos importantes y juegos significantes con ellos;

* escuchar y contestarles como iguales, no como instructor

* Felicitar sus esfuerzos: “!Guillermo esta comiendo solo! !Juana se esta poniendo el zapato!” (Aunque en realidad lo que vea sean solo intentos); y

* sonreírles, tocarlos, acariciarlos, besarlos, abrazarlos, etc.

 

ACUÉRDATE QUE LA DISCIPLINA POSITIVA

* Aumenta el amor propio (autoestima) del niño,

* Permite que se sienta importante,

* Anima su desarrollo de cooperación,

* Permite que aprenda poco a poco las muchas habilidades necesarias para asumir la responsabilidad de lo que le pase,

* Lo ayuda a tomar la iniciativa, a llevarse bien con los demás y a resolver los problemas.

Psicóloga clínica Alexandra Styger

Alex_sty@hotmail.com

Cel:044.55.34.71.61.28

 

  • Niños agresivos o niños agredidos?  Francoise Dolto. Paidós
  • Causa de los niños. Francoise Dolto. Paidós
  • Niño deseado, niño feliz. Francoise Dolto. Paidós
  • Un ser humano. Silvana Quattrocchi Montanaro. Cuatro Vientos.
  • Padres “buenos” padres “malos” Patricia  Juárez Badillo
  • Los padres perfectos no existen:Isabelle Filliozat
  • Buenos chicos que se portan mal. Peter Williamson. Paidós
  • Positive Discipline). ERIC Digest.

Los Límites – Boletín

 

LOS LÍMITES

¿Que son los límites?

 

  • “Conocimiento de las costumbres y buenos modales conforme a ciertas normas y costumbres de la sociedad”.
  • Françoise Dolto dice: “Hay  que respetar al niño como un ser y individuo diferente de nosotros, pero siempre  dejarlo en su lugar de niño.”

 

¿Porque los limites?

 

A veces el solo hecho de nombrar la palabra límites molesta, parecería que  estamos “limitando”, o cortando las habilidades de nuestros hijos.

Sin embargo, la palabra límite no tiene que ver con limitación, sino con protección, ponemos límites a nuestros hijos para protegerlos de manera emocional y física. El amor parental implica un deber de educación. Uno quiere a su hijo para que nos pueda dejar un día y ser independiente, y que tenga herramientas para  enfrentar el mundo solo.



Los límites, es cuestión de dos.

 

Es muy importante que el padre y la madre pongan los límites y que vayan en  el mismo sentido mandando un mensaje claro y constante al niño. Los papas que se contradicen en frente del niño darán pauta a que el niño no obedezca  y la autoridad no tendrá tanto valor para él.

 

Reglas importantes

 

  • Prohibir :

    Tienen derecho a prohibir pero siempre explicando.   Es legitimo pedir a sus hijos  de no jugar, de no ver la televisión, o de no comer un pastel  pero es importante siempre explicar por qué no y formularlo con una positiva más que con un “no”

Ejemplo:” Se que en general es tu hora de jugar pero hoy tienes que ir a acostarte temprano porque acuérdate que mañana es un gran día y que tienes que levantarte temprano para no estar cansado y tener mucha energía para jugar con tus amigos, va a estar padre!”

“Prefiero que juegues con ese juguete porque esto es muy frágil y lo puedes romper, o es peligroso, mira te enseño lo que puede pasar….”

 

  • EDAD

           No hay edad para indicar límites.

 

Desde la edad más temprana los niños necesitan límites o rutinas.

Por ejemplo, para un bebe los limites son sus horarios de sueño, de comida del baño, será importante para el que encuentre un ritmo y constancia en sus horarios, es lo que le contiene y le da seguridad.

Al niño más grande los límites se explican hablándole. Por ejemplo, se podrá decir al niño que llora porque reclama toda la atención de su madre:

Mama y papa quieren hablar juntos ahora mamá te alcanza a tu cuarto mientras empieza a ver tu libro.”

Recuerda que: aun el niño que  todavía no habla, te entiende y siempre te puedes comunicar con él.

 

  • Hasta la adolescencia es importante  poner reglas.

 

El adolescente  busca los límites y prueba siempre la autoridad y se construye en la imposición para ver “Hasta donde me quieren”. Quieren ser ignorados e ignoran, sin embargo necesitan comprobar que siempre alguien está ahí y los “aguanta”

 

No se le pone el mismo límite a un niño de 4 años que a un adolescente. Los límites van de acuerdo a su desarrollo y capacidades.

 

  • Haz acuerdos o pactos con ellos:

    Contribuyen a que el niño se sienta responsable de sus actos y a que establezca un compromiso acerca de lo que debe mejorar o cambiar en su comportamiento.    

Es importante asegurarse, al hacer estos tratos, que los términos sean justos para ambas partes y que las condiciones hayan sido claramente entendidas por el niño. Asimismo, se debe ser coherente con su cumplimiento.

 

  • Es válido poner castigos?

 

Es mucho más formativo aplicar consecuencias naturales a los actos. Por ejemplo: “si lo tiras lo recoges”. Es muy importante encontrar consecuencias lógicas a los actos de los niños ya que de esa manera los hacemos responsables. A un niño de dos años:” si tiras tu tenedor ahora lo vamos a recoger juntos porque no me gusta que tires las cosas”.

“si no acabamos rápido la tarea no nos da tiempo de ir al parque”

                                      

  • Es importante no humillarlo, ni ridiculizarlo, ni exponerlo a “castigos” degradantes en frente de otros.
  • Poner límites es una labor de paciencia, consistencia, constancia y coherencia, entre actos y palabras.

 

  • Recuerda que el límite se pone con cariño, si la consecuencia que pusiste es equilibrada (no lastima, no degrada, no es exagerada),  te podrías sentir satisfecho de estar educando a tu hijo. La culpa es un sentimiento que no te lleva a nada, resuelve lo que te hace sentir culpable, y trasciéndela. No eres mala madre o padre por no responder a todas las necesidades  y deseos de tu hijo.



RECUERDA QUE: Los límites son delimitaciones de un camino, son cercos protectores, y dan seguridad a tu hijo.

 

Psicóloga clínica Alexandra Styger

Alex_sty@hotmail.com

Cel:044,55,34,71,61,28







  

Bibliografía  

  • Niños agresivos o niños agredidos?  Francoise Dolto. Paidós
  • Causa de los niños. Francoise Dolto. Paidós
  • Niño deseado, niño feliz. Francoise Dolto. Paidós
  • Un ser humano. Silvana Quattrocchi Montanaro. Cuatro Vientos.
  • Buenos chicos que se portan mal. Peter Williamson. Paidós

 

La mirada de una madre y la función maternal: “soy mirado, luego existo”

¿Cómo influye la mirada entre madre e hijo para desarrollar un vínculo de apego?

La importancia de la función materna en los primeros momentos en los que nacemos es algo esencial, aunque muchas veces pase desapercibido.Para entender hasta qué punto es importante en nuestras vidas, merece la pena examinar lo que ocurre durante la etapa en la que esta juega un papel en la protección, educación y proporción de afecto a los más pequeños.

¿Qué es la función materna?

La función materna en los bebés se entiende como el deseo de brindarles alimento físico y emocional a los infantes.

No solo es necesario realizar los cuidados relacionados con el bienestar físico (comida, abrigo, aseo, limpieza, descanso…) sino que tamién involucra los estímulos afectivos benignos o positivos. Los niños que son desprovistos de estos estímulos afectivos fallecen con frecuencia bajo la afección llamada hospitalismo.

Los estímulos afectivos positivos

Los estímulos afectivos benignos o positivos son aquellos que nacen innatamente del deseo de amar a esa nueva criatura. Tienen que ver con el tono de voz dulce y suave, las sonrisas, caricias y abrazos, y la mirada constante a los ojos del otro.

Muchas veces las madres que contemplan a sus hijos “se pierden en la mirada de su ser amado, y su ser amado se encuentra en la mirada de su madre”. Es importante mencionar que por razones biológicas las madres suelen tenerlo más fácil a la hora de lograr una mayor vinculación emocional con sus hijos. Por ende, cumplen con la función materna de forma más espontánea.

No obstante, la función materna puede ser asumida por cualquier persona que tenga la disposición y competencias afectivas necesarias para demostrar afecto.

La necesidad de contacto afectivo

Un bebé es ese ser humano totalmente dependiente de los cuidados de los otros. Es una criatura con tendencias innatas al crecimiento y al desarrollo, pero en este momento es parte del vínculo con esa figura materna, quien le permitirá continuar con su propio desarrollo.

Al principio la función materna se circunscribe a brindarle amparo, sostén, protección, resguardarlo de peligros y cubrir sus necesidades fisiológicas, así como emocionales. Es un proceso que las madres aprenden a gestionar mientras amamantan a sus hijos; de ahí la importancia afectiva de comprender la importancia de la lactancia.

El valor de la lactancia materna

Cuando las madres amamantan a sus hijos inician un vínculo cálido (madre-hijo) sostenido por las miradas, caricias, gestos, tono de voz, los cuidados… En este vínculo se genera una especie de complicidad entre ambos; de esa manera la madre aprende a conocer las necesidades de su pequeño en las mínimas llamadas de atención que este realice. Es decir, fácilmente logra distinguir un llanto de hambre a un llanto por sueño, así como saber con una simple mirada de su hijo si está enfermo.

Es una condición psicológica especial que desarrollan las madres durante las semanas posteriores al nacimiento. Emocionalmente, su bebé todavía es parte de ella, y por ende, ella muestra una gran sensibilidad ante lo que expresa el bebé.

Los bebés aprenden a reconocer el rostro de su madre en los momentos más placenteros que experimentan al inicio de sus vidas: la lactancia. Alimentarse y mirar el rostro de la madre les permite crear esa relación de unidad en donde la madre le refleja lo que él le significa.

El espejo de la mirada

La mirada que tiene lugar como parte de la función materna es el primer espejo en donde el niño empieza a diferenciarse y a reaccionar ante el otro, pues se percata de la respuesta que genera su presencia en el otro; de ahí la importancia de retribuir los constantes gestos, movimientos y sonidos que emite el pequeño, pues es el momento que se empieza a descubrir como persona.

En este momento el niño depende de “la mirada”, de la presencia, de los cuidados de esa figura materna. Son los primeros pasos hacia la construcción sana del autoconceptoautoestima y seguridad, y si hay anomalías en esta fase, pueden aparecer problemas de desarrollo y conducta. Algunos trastornos que se presentan en la vida adulta pueden tener sus raíces en este tipo de vinculaciones defectuosas realizadas durante los primeros seis meses de vida.

La lactancia en el contexto actual

Lamentablemente, hoy en día las madres tienen sumamente limitadas las posibilidades de brindar este tipo de vinculación con sus bebés, o bien son desconocedoras de la importancia de “mirarlo” y trasmitirle seguridad y tranquilidad. Asumen la lactancia garantizándose sólo el alimento. Por ejemplo, mientras se da el pecho se suele conversar por teléfono, revisar Facebook, leer el periódico… Su atención está en otras cosas.

En ocasiones, también se asume la lactancia como el derecho de la madre a amantar, sumiendo una postura de triunfo a favor de las mujeres cuando en el ámbito social se les permite o facilita espacios para realizarlo cómodamente en público sin censura alguna. En ambos casos es de recordar que no se puede caer en el error de asumirlo solo como derecho de las madres, es el derecho del niño a ser mirado, consentido, atendido, sentido mientras se está alimentando.

La evolución de la función materna

Conforme el niño crece “emocionalmente” empieza a descubrir sus propias necesidades de exploración del entorno. Esta dinámica empieza con conductas como chuparse el dedo, mirar objetos, adquirir mejores y mayores posturas, dominar su cuerpo, tirar y sostener objetos, etc.

Avanza con seguridad hacia una mejor dependencia. El niño está atento a su entorno, receptivo y dispuesto a captar sonidos, movimientos, texturas, etc. Por ende, empieza a desprenderse de la mirada de la madre. Este proceso trascurso de los seis meses a los tres años.

El juguete favorito

En esta etapa, es usual que los niños adquieran un objeto, llámese cobija, almohada, chupón, o simplemente juguete. Los pequeños necesitan este objeto para aliviar la angustia de separación con los familiares y poder empezar a explorar el mundo.

Se trata de la primera pertenencia que adquieren, es “casi sagrada” para ellos y los acompaña a todas partes, independientemente de su estado. Puede oler mal, estar sucio, dañado, desagarrado, descolorido, pero ese objeto contiene todo lo necesario para desligarse de su madre y sentirse seguro en nuevos espacios.

Se recomienda mantener esa unión niño-objeto. Generalmente solo logrará desprenderse de su objeto cuando este esté vinculado al sentimiento de seguridad. En ocasiones los padres consultan si pueden lavarlo o cambiarlo por otro nuevo, pero es importante aclarar que para el niño es muy importante mantener el que eligió y sentirse seguro de que está a su alcance, es decir, que no se le hagan comentarios despectivos como: “Vea que feo que está, no sea cochino, cambiémoslo”. El objeto significa para el niño una fuente de seguridad que va más allá de lo que como adultos podemos comprender.

Escondiéndose

Finalmente comienza a esconderse de la madre, juega a desaparecer o a que esta desaparezca; es el inicio o los primeros pasos hacia la independencia. Se comienzan a dar los primeros juegos a escondidas; el niño explora el mundo pero con la seguridad de poder volver a su lugar de confort: Los brazos de la persona que lo protege y le da afecto.

Es en este momento tanto el bebé como la madre deben estar preparados para asumir esta primera separación con seguridad y tranquilidad; sin presiones o limitaciones. La madre debe facilitarle a su hijo nuevas relaciones y posibilidades de comprender su entorno. En adelante el niño estará preparado para iniciar la faceta del juego, donde finalmente no necesita la “mirada de su madre”, se concentra por espacios extensos jugando en su propio mundo e incorporando la participación de otros niños en su diario vivir. Está preparado para continuar y desarrollarse como un ser independiente y estable emocionalmente.

Un último abrazo antes de que nazca tu hermanito(a)

La mañana que me desperté con contracciones me la pasé con mi hija de tres años desayunando, armando su maletín para que fuera a pasar el día con mi mamá y mi cuñada. Mientras sentía que la intensidad de las contracciones aumentaba, le preguntaba si quería llevar un cuento, le acomodaba a su muñequito favorito al lado de su vestido de baño, el protector solar y otras cosas que me pedía. En medio de organizar la logística para que mi hija tuviera un gran día mientras yo daba a luz a su hermanito, me dí cuenta de que ese era el último momento de la vida en el que ella y yo íbamos a compartir así: Sólo ella y yo; ella como mi única y mi primera hija.

Unas horas después, la vida ya sería otra, con un nuevo amor, un nuevo bebé, y la identidad de mi hija tendría un ingrediente más: “hermana mayor”.

Quizás por eso el trabajo de parto para tener a mi segundo bebé se me hizo más rápido y llevadero. Porque mi mente estaba ocupada con mi hija y mi corazón estaba saboreando cada instante de esa mañana. Cuando llegó el momento de que mi mami saliera con ella para que llegara mi partera –para tener a su hermanito tal como la tuve a ella, en el agua- la abracé con toda mi alma, le dije que disfrutara el día y que después de la siesta de la tarde ya podría venir a conocer a su hermanito.

– “¿Te duele?”, Me preguntó
– “Un poquito”, le mentí.

Y nos dimos abrazos y besos, ella con su maleta lista para pasar un día de sol, yo lista para convertirme en mamá por segunda vez y expandir mi corazón.
Me habría gustado tener una foto de ese abrazo que nos dimos. Porque ese momento jamás vuelve, como todos los que quedan congelados en las fotografías.
Pero ese, en particular, era un momento precioso, porque ahí en ese abrazo estaba contenido el último instante de nuestra vida como mamá de una sola hija y como única hija de mamá y papá.
Era el fin de un amor exclusivo de tres años y el principio de mi consciencia de tener el corazón expandido por el amor por mis dos hijos.

Tengo fotos de todo: de ella asomando su cabeza cuando está a punto de nacer, de su primera mirada cuando salió de mí a este mundo, de su papá cortándole el cordón umbilical, de la primera vez que le di pecho, de su primera risa, su primer diente, su primer todo. Pero no de ese último instante de ese mundo solo nuestro.

Consciente de que esos momentos irrepetibles es necesario congelarlos en una imagen, Laura Paulesco además de ser mamá, es fotógrafa de nacimientos. En enero de este año capturó un momento que parecía simple y aunque mágico, ella jamás se imaginó que se hiciera viral. Se trata de esta foto, en la que una mamá llamada Nikki abraza a su hija menor, justo en el momento en el que se despiden porque ya es hora de que mamá se concentre en traer al mundo a su nueva hermanita, Isla.
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Paulesco que vive en Portland, Oregon (Estados Unidos), generosamente compartió esta fotografía y también me contó la historia:

En ese momento, los dos hijos de esta mamá estaban dando vueltas por todo el cuarto de hospital mientras ella estaba empezando el trabajo de parto. Cuando llegó el momento de que su papá se los llevara para la casa a dejarlos con una nana, la hija pequeña se trepó a la cama, se acomodó sobre la barriga de mamá y se abrazaron con toda el alma. Así estuvieron por unos pocos segundos, antes de que la chiquita se bajara rápidamente para seguir jugando con su hermano, sin realmente entender lo mucho que estaba a punto de cambiar su vida. De hecho, cuando su papá la tomó en brazos para salir del cuarto, ella le dijo a su mamá un despreocupado “¡nos vemos!”
Las mamás que tenemos más de un hijo sabemos lo rápido que cambia la vida para toda la familia cuando llega un nuevo bebé. Uno sabe en lo profundo de su corazón que es el fin de una era, el comienzo de otra. Que abrazar al que es el menor, o el único hasta ese momento, trae una sensación de infinita felicidad y melancolía. Es un momento que tuve la fortuna de congelar.

Es un momento de tantos intensos que se viven en la maternidad, y aún así, uno del que no se habla mucho pero siempre se recuerda.

Cuéntame ¿cómo viviste tú este momento?¿lo congelaste en una foto?

Dando a nuestros hijos un espacio para crecer

Durante el hermoso tiempo de espera del bebé, además de la preparación física y emocional por la que pasan los expectantes padres; también hay algunos preparativos complementarios y no menos importantes; por ejemplo arreglar el cuarto del bebé: pintar las paredes de un color especial, encontrar la cuna perfecta, buscar el mueble que servirá de cómoda y cambiador, entre muchas cosas más. Y es que es tan significativo preparar el cuarto del bebé, porque simbólicamente le estamos haciendo un espacio, le estamos dando lugar en nuestra casa, en nuestras vidas.

Pero cuando llega, viene un tiempo de adaptación para los papás y el bebé. La mayoría de los padres optan por tener al bebé en su habitación y muchas veces en su cama: por la lactancia, por asegurarse si está todo bien por la noche, porque llora, porque se enfermó; muchas son las razones.

Y, ¿qué pasa cuando todo esto se prolonga?, ¿hasta los cuántos meses/años debe dormir un bebé o niño con sus padres? ¿Es una decisión de los padres, de los niños, del pediatra, del psicólogo, de la profesora del jardín?

Muchas preguntas, diferentes respuestas

Los niños van aprendiendo, van creciendo, van madurando; por lo tanto sus necesidades, sus demandas, sus relaciones; van cambiando todo el tiempo. El bebé que tomaba leche cada dos horas, después de unos meses, toma un biberón antes de dormir y otro a las tres de la mañana; y luego no se despierta a no ser que le duela algo o tenga una pesadilla. Entonces, ya no requiere tener a unos padres supervisando su sueño; al contrario valora a unos padres confiados que lo sienten tan capaz de sostenerse solo que le dan su propio espacio y celebra la alegría del encuentro al despertarse por la mañana.

Pero, ¿el hecho que los niños duerman tranquilos en su habitación, es un proceso natural, espontáneo y sin esfuerzo? En ocasiones sí, y en otras no. No podemos hablar de lo que es “normal” y de lo que no; cada historia es particular y única.

Por un lado, están los papás que dicen que sus hijos tenían asma y que por eso seguían durmiendo con ellos; que les era más fácil conciliar el sueño, que se despertaban tanto en la noche y era muy incómodo tener que ir a verlos a su habitación que optaron por mantenerlos en su cuarto.

Por otro lado, tenemos a los papás que al mes tenían al bebé durmiendo en una cuna, en el cuarto que habían preparado para él, incluso con la lamparita apagada.

¿Qué marca la diferencia? En la mayoría de las ocasiones: la decisión de los padres. Y no la decisión de que duerman o no en su habitación, sino la decisión de tener hijos dependientes y temerosos o hijos autónomos, sintiéndose seguros de sí mismos en su propio espacio.

Espacios Físicos crean Espacios Psicológicos

La dinámica de una familia saludable se caracteriza por los roles que desempeña y por los espacios que ocupa; cada uno sabe qué significa él para los demás miembros y qué lugar tiene.

La habitación de los padres, es su espacio íntimo: su espacio de relación. La pareja no deja de ser pareja cuando tiene hijos, por lo tanto; necesita tener un lugar que lo represente. Los hijos tienen otro espacio, un cuarto donde pueden jugar, soñar, dormir, crear, un lugar para su mundo infantil.

Distintas son las historias de las familias en las cuales, por alguna razón, no se puede tener un espacio físico para cada uno; ahí se podría hacer algún tipo de adaptación (biombos, divisiones temporales) para que de igual forma se respete esta organización.